Archivo Mensual: junio 2016

La retrotecnología ¿Viaje al pasado?

En la era tecnológica, en un momento en el que se buscan aparatos cada vez más eficientes, más sofisticados, en una sociedad en la que el diseño lo es casi todo, surge de repente un término que parece ponerlo todo patas arriba: la retrotecnología.

¿Qué es? ¿Es una vuelta al pasado? ¿Es la victoria de los más nostálgicos? ¿Tal vez una moda retrógrada? En realidad es un poco de todo, pero nada de esto. Quizá hay un término que se aproxima y que es mucho más conocido “vintage”. La retrotecnología es recuperar la estética de tiempos pasados, pero eso sí, con la más moderna tecnología, en definitiva: aparatos modernos con un aspecto exterior antiguo.

Ejemplos hay miles: desde una funda para el móvil que parece una vieja cinta de cassette de esas que los más jóvenes ni siquiera han visto en funcionamiento, hasta potentes equipos de música de calidad asombrosa en carcasas más propias de los años 50. Cámaras, televisones…cualquier aparato que se puede imaginar tiene ya su versión más vetusta.

De hecho, ya han empezado a surgir empresas que se dedican exclusivamente a ello, decoradores especializados, páginas en internet y, por supuesto, incluso los fabricantes de aparatos tecnológicos ofrecen modelos “tuneados” al más puro estilo ochentero o de los años 50.

Si no hace mucho eran los diseños futuristas los que estaban de moda, ahora es lo “retro”. Y si se busca la imitación, ni qué decir los originales. Viejos teléfonos que quedaron en el olvido porque no se podía chatear con ellos se venden ahora por auténticas fortunas. Los discos de vinilo son lo último y ya hay quien busca los que tiene guardados desde hace años en una caja dentro de un armario. Los cascos tamaño gigante están de nuevo a la última y muchos han vuelto a utilizar sus viejas cámaras analógicas.

Lo antiguo está de moda, parece que hemos entrado en la era de la retrotecnología ¿Durará mucho?

Canales temáticos de televisión en España ¿Son rentables?

No hace muchas décadas, las posibilidades de elección dentro de las programaciones televisivas eran limitadas. Solo existían canales generalistas y, en algunos países como el caso de España, tan solo dos y de carácter público. La entrada de las televisiones privadas fue un hecho relevante en la historia de los medios audiovisuales, aunque parece que pronto la demanda del público fue creciendo, la legislación cambiando y así se fueron abriendo paso otro tipo de canales, los canales temáticos.

Hoy en día resulta casi imposible recordar el infinito número de canales que se pueden sintonizar en cualquier televisión. Muchos de ellos son temáticos, y al decir temáticos hablamos de todo lo que se pueda imaginar, desde los más clásicos destinados a sectores femeninos o infantiles a otros cuya programación solo ofrece series o deportes o los de temática exclusivamente religiosa.

En abierto o de pago la oferta es inmensa. Algunos de los canales se han hecho un hueco destacado entre el público: Neox o Disney Chanel para el público infantil, Divinity para el femenino, Discovery Max para un público más variado interesado en documentales de todo tipo o Teledeporte para los fanáticos de las más variadas disciplinas deportivas. Pero hay muchos más: Canal Cocina, Canal de Historia, Paramount Comedy…

Con tanta oferta cabe preguntarse si realmente son rentables este tipo de canales. Y muchos lo son, pero no estrictamente en el aspecto económico. Cierto es que la publicidad es importante y la aparición de nuevos canales puede suponer una menor porción del pastel. Pero hay que tener en cuenta un valor que a veces pasa desapercibido: el poder que da el dominio de las frecuencias.

Cualquier gran grupo audiovisual lo que desea es, por un lado, tener una buena cuota de mercado y, por otro, copar el mayor espectro posible. La adjudicación de canales se ha convierte así en una auténtica lucha. Y es que la fuerza de algunas empresas se mide también en el número de canales de televisión que posee.

¿Cómo era el primer teléfono móvil?

Hoy prácticamente todo el mundo tiene un teléfono móvil. Es más, la vida sin él es casi inconcebible, y lo es porque se usa para llamar, para mandar mensajes, gestionar la agenda, buscar información, escuchar la radio y hasta ver películas. Tiene apenas treinta años y ya es casi parte de nuestra persona.

Pero solo los más mayores recuerdan aquellos primeros móviles, que, por cierto, en poco o en nada se parecen a los actuales. ¿Cuál fue el primer móvil de la historia? Motorola fue la compañía pionera en este sentido. Su modelo se llamaba Dyna TAC 8000X y salía al mercado a principios de 1984.

Desde luego era móvil, pero no precisamente de bolsillo. Pesaba caso 800 gramos y sus medidas hoy horrorizarían a cualquiera: 33 X 4,45 X 8,9 cm. En cuanto a sus prestaciones, nada que ver con las de los dispositivos móviles de ahora: una batería que debía recargarse en un enorme maletín y que tardaba 10 horas en hacerlo, autonomía para hablar durante media hora y, por supuesto, era un teléfono… sin más, no cabía la posibilidad de enviar ningún tipo de mensaje. Y otra curiosidad: tenía antena.

Por supuesto, el precio era absolutamente prohibitivo, solo para los bolsillos más saneados: casi 4.000 dólares de los de hace 30 años. A pesar de ello tuvo un éxito arrollador y se vendieron más de 300.00 unidades en un año. Incluso había listas de espera para hacer con uno de estos “innovadores” aparatos.

Hoy nadie podría imaginarse hablar con semejante artefacto, pero en su momento representó toda una revolución y, de hecho, fue el principio de una carrera vertiginosa que aún no ha parado. Con el paso de los años los móviles perdieron peso y volumen, ganaron autonomía y prestaciones, se convirtieron en aparatos destinados no solo a comunicarse verbalmente, sino también por escrito y así hasta llegar a lo que son hoy, verdaderos ordenadores en miniatura.

El valor de Internet en la educación

Pocos hogares de los países civilizados carecen hoy en día de un ordenador, y la mayoría tiene, evidentemente, conexión a Internet. Pero no solo eso, sino que el uso de las nuevas tecnologías se ha hecho algo natural para los más pequeños, que prácticamente desde que son bebés tienen entre sus manos algún tipo de dispositivo electrónico.

internetGracias a ello desde hace unos años internet se ha convertido en un recurso educativo más y muy poderoso. Gracias a la red los niños no solo son capaces de encontrar esa información necesaria para hacer trabajos y deberes, sino que pueden encontrar infinidad de tutoriales que les ayuden a comprender las materias que dan en clase. Para las mentes más inquietas es, además, una fuente inagotable de donde beber todo tipo de conocimiento.

Pero más allá del uso que se haga de internet en casa, también es un recurso interesante dentro de las aulas. Muchos profesores utilizan ya aplicaciones específicas como método de apoyo de la enseñanza, algunos incluso realizan algunos de los exámenes a través de internet.

Y, en niveles superiores, es un fantástico medio de compartir información. De esta manera, los estudiantes pueden interactuar con otros, contrastar conocimientos o compartir apuntes.

Hoy en día es muy sencillo encontrar páginas web diseñadas específicamente para el campo educativo que resultan muy útiles para estudiantes de todos los niveles, por la cantidad de información que en ellas se puede encontrar, porque ofrecen la posibilidad de realizar ejercicios de todas las materias imaginables, porque incluso permiten simular procesos físicos y químicos para hacerlos más comprensibles o porque ofrecen la comodidad de encontrar todo tipo de resúmenes y esquemas con un solo click.

Internet se ha abierto un hueco de gran relevancia en todo lo que se refiere a la educación, de modo que acceder al conocimiento es mucho más sencillo que hace apenas unas décadas. Pero esto tiene también un lado “negativo”: es tal la cantidad de sitios que se pueden encontrar que puede resultar complicado elegir el más conveniente.