El Internet y sus saltos de conexión

Cada año que pasa, la información registrada en internet hace más que cuadruplicarse, por lo que no es de sorprender que las rupturas epistemológicas (saltos evolutivos relacionados a cambios de consciencia en la población) sean más frecuentes en este siglo que en los anteriores a pesar de que apenas se esté llegando a la segunda década de este.

Los factores pueden ser muchos a considerar, pero definitivamente la globalización y el uso extendido del internet han sido los detonantes principales tras considerar  que a la red informática global apenas le tomó cuatro años para llegar a los 50 millones de usuarios, dejando bastante en claro la tendencia  del hombre moderno  al contrastar que fueron 33 los años necesarios para la televisión el llegar a esa cifra de consumidores.

Tan sólo en un minuto, 35 millones de mensajes instantáneos son enviados, más de 100 horas en vídeos son subidas simultáneamente en Youtube  y 3.3 millones de usuarios actualizan su estado de Facebook  indiferentes a la ola informativa que añaden a la web.

La información al alcance de la población a través de la red, es tan abrumadora  que se estima que en los próximos años,  se escribirán más palabras en redes sociales como Twitter, que en el total de todos los libros que se hayan impreso hasta el momento, por lo que no es de extrañar que varios organismos internacionales traten de regular con todos sus recursos el flujo y acceso a la información en esta, que puede variar desde una mera infografía de cómo hacer jugos, hasta el reclutamiento  de agentes para ISIS mediante videos en línea.

Por lo que es evidente que la actual y las venideras generaciones serán testigos del final de la Edad Contemporánea  en una nueva y cibernética era de teléfonos inteligentes al alcance de cada vez más personas, en la que el conocimiento podrá ser transferido o compartido de una forma tan inconcebible para quienes aseguraban que el mayor logro comunicacional iba a quedar en los simples mensajes de correo electrónico.

La energía necesaria para mantener en constante funcionamiento al internet, es mayor al 50% de la que se requiere para hacer volar a cada uno de los aviones del mundo en el 10% de toda la electricidad generada a nivel global.