Telemadrid y su enorme agujero

El modelo de negocio de las televisiones públicas es un debate eterno que parece estar siempre sobre la mesa. El extremo despilfarro realizado por Telemadrid en contratar los servicios de presentadores como José Luis Garci, Fernando Sánchez dragó, Isabel San Sebastián o Hermann Tertsch vuelve a sembrar dudas acerca de la utilización de estas emisoras, que por regla general suelen mostrar una línea editorial tendenciosa y propensa a favorecer al Gobierno que la administra –en el caso de la Comunidad de Madrid, responsabilidad del Partido Popular-.

telemadridLa otra cara de estos dispendios son los recortes y despidos en personal de trabajo, por lo que se prescinde de buenos profesionales del audiovisual a favor de inflar el sueldo de caras conocidas y afines a la formación política que intenta orientar a la opinión pública con sus contenidos.

En el caso andaluz, la sombra sobre la hipotética cercanía de los contenidos de la Radio Televisión de Andalucía con el Partido Socialista Obrero Español ya dura lustros. Algunos espacios de Canal Sur Radio, por ejemplo, se convierten en el boletín oficial del partido que controla la emisora. La falta de pluralidad en algunos programas de la RTVA contrasta con la aportación social y cultural de este ente público, que ha contribuido en los últimos veinticinco a derribar las barreras entre las ocho provincias de la comunidad y a vertebrar puntos de entendimientos entre diferentes partes de la región.canal sur

Las corrientes de opinión próximas al liberalismo abogan por privatizar los medios autonómicos que aún son públicos. Lo paradójico de algunos personajes que sostienen esta posición es que han sido ellos mismos los que han cobrado cantidades estratosféricas de estas mismas cadenas, lo que les resta credibilidad. Las televisiones autonómicas son necesarias para mostrar la imagen de una sociedad con más cercanía al ciudadana, para reconstruir las culturas y las tradiciones y para servir de elemento cohesionador entre coterráneos; eso sí, ninguna de estas premisas debe estar reñida con una gestión económica austera, cabal y solvente.